Skip to main content

cuarto DÍA DE NOVENA

preparatoria a la fiesta de Nuestra Señora de la Regla de San Agustín 

Para iniciar el rito se hace la señal de la cruz y se reza el acto de contricción

ORACIÓN PREPARATORIA


     Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio y reclamando tu socorro, haya sido desamparado de ti.  Animado con esta confianza, a Ti también acudo, ¡Oh Virgen, Madre de las vírgenes! y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana.  ¡Oh Madre de Dios!, no deseches mis humildes súplicas; antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente. Amén.

ORACIóN PARA  TODOS LOS DIAS 


     Virgen de Regla y Norma de vida, Inmaculada llena de gracia, bondad y ternura en abundancia, me rindo a tu maternal acogida. Lirio y Madre de humanidad,  Faro radiante y singular protectora, de mis aflicciones conocedora,  tu misericordia llama a mi ruindad. María buena, dócil y cariñosa, dame la dicha de tenerte por Madre hijo del Eterno Dios y Padre, digno de tu intercesión poderosa. Oh Sierva de la Bienventuranza, dame al Dios hermano, quiero ser cristiano de tu mano, y caminar a tu semejanza. AMÉN.

ORACIóN PARTICULAR


    

     Santísima Virgen de Regla, refugio y amparo en mis angustias, surca los mares de mis tribulaciones, en ti pongo toda mi confianza.  Desde que nacemos hasta la muerte estamos rodeados de necesidades,  que a veces nos asfixian y agobian. Danos, Señor, a tu madre misericordiosa,  que nos defienda de todo mal,  cobijando a todos bajo su manto.  Defiéndeme, Virgen de Regla,  no me dejes solo;  dame tus gracias y sáname mis heridas, restituyéndome los bienes del espíritu.  Alcánzame el favor especial  que vengo a pedirte en este día,  si es para gloria de Dios,  honor tuyo y bien de mi alma. Así sea.

CONSIDERACIÓN / REFLEXIÓN DEL DÍA


     Consideramos hoy la Asunción de la Virgen María a los cielos como Reina y Señora de cielos y tierra. El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. La Asunción de la Santísima Virgen constituye, como nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica, una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de los demás cristianos. Es decir, si por una parte María participa de la Resurrección del Señor de forma particular, por otra parte arrastra de nosotros para que no quedemos anquilosados con las cosas del mundo sino que tratemos de elevar nuestras miras hacia las cosas del Señor.  En su tránsito, como Madre asunta a los cielos, no se olvida de ninguno de nosotros sus hijos, sino que arrastrando nuestras dolencias, necesidades y ruegos hace de especial intercesora ante la gloria de Dios.  Agradecemos a Nuestra Madre que nos asista en la hora de su despedida presencial de este mundo de forma particular. También nosotros le pedimos y ofrecemos todas nuestras necesidades más ocultas sabiendo que serán llevadas de su mano a Dios nuestro Señor.  Francisco de Asís llama hermana a la muerte. María la traspasa en este dogma de tal forma que hace de puente entre el Señor y nosotros. Vivamos este misterio con tal plenitud que no temblemos ni dudemos de la benignidad del Señor ni de la protección maternal de nuestra Madre.

GOZOS A n. S. DE REGLA


L. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección.

 

T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L.  Madre asunta al cielo, madre de santos y pecadores, 

auxiliadora y remediadora del alma mía. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L.  Estrella en el firmamento y junto a Dios corredentora, 

hija, Madre de Dios, esposa del Espíritu Santo. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L.  Nube benigna que riega la tierra sedienta, 

real presencia que nuestro bien determina.  


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L. Mi amparo, madrina y fiel defensora, 

madre, escudo, reina, mi valedora. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L. Aurora de nuestra alma que al mundo luz envía, 

misionera que llevas a tu Hijo Salvador del mundo. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección.

EJEMPLO  


     

     De igual manera que Jesús sanó a una mujer, que hacía dieciocho años que estaba encorvada (Lc.13, 11), así curó también, en Rota, en 1602, por intercesión de la Santísima Virgen de Regla a una devota suya haciendo un milagro prodigioso. Hacía 18 años que esta mujer estaba minusválida de pies y manos, e inútilmente había recurrido a muchos remedios médicos, que sanaran su enfermedad. Dos hijas de la enferma, herederas de su piedad y devoción hacia la Santísima Virgen de Regla, fueron a visitar a la Virgen a su santuario con objeto de suplicar a la Reina del Cielo la curación de la paciente.  Quedó ésta sola en casa, triste y afligida, confiada, no obstante, en la 

protección de la Madre de Dios, mientras sus hijas fueron a Regla, uniendo sus ruegos a los de su madre y con la esperanza de que fueran oídas sus súplicas y sanada. Mientras oraba con fervor a Ia Virgen le sorprendió la presencia de una paloma blanca, que revoloteando sobre su cabeza, la insinuaba que se levantase y se pusiera en camino en dirección al santuario de Regla.  Se asustó la mujer, pero repuesta de la impresión y confortada con el 

impulso de fe y esperanza, probó a levantarse de la cama en la que estaba postrada desde hacía tantos años; y, sin dolor ni dificultad alguna, comenzó a andar y salió de la casa en seguimiento de la misteriosa paloma. Se lanzó a la calle conmovida, la siguieron muchos vecinos y llegaron hasta el monasterio de Regla más de doscientas personas, incluso el Vicario de Rota, D. Antonio Conca. Imposible describir la escena ocurrida en el Santuario al encontrarse las hijas con la madre curada, enteramente sana. Todos juntos dieron a la Reina de los Ángeles las 

gracias y comenzaron una devota novena, terminada la cual, vistió la agradecida mujer el hábito de San Agustín en honor de la Virgen. 



 Pedimos el favor que deseemos alcanzar en esta novena por intercesión de María Santísima de Regla. 




Padre nuestro

 Ave María 

Gloria  

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DIAS


     Santa Madre de Dios,  patrona y abogada nuestra,  que desde tu Santuario de Regla  velas constantemente por tus hijos como Madre cariñosa y atiendes solícita al socorro   de todas las necesidades. Muéstrame nuevamente a tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, Luz y guía en el mar de la vida.  Escucha, Nardo Purísimo, mi oración, sabes bien lo necesitado que estoy  y cuánta es la confianza y necesidad que tengo en tu protección poderosa.  Auxíliame, por tanto, en mi petición,  sin tener en cuenta mis pecados.  Concédeme, Virgen de Regla,  lo que con fe te pido de corazón,  para mejor poderte servir en adelante,  honrarte, venerarte, darte gloria  y manifestar tu bondad y misericordia.  Así sea.  

¡Viva la virgen de regla!