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Unos devotos "Vasallos"

para la Virgen


Comencemos con la ley de la iglesia: en su canon 298 el Derecho Canónico nos habla claramente de las asociaciones públicas o privadas de fieles y clérigos, dedicadas a una devoción especifica.


Las cofradías o hermandades, son asociaciones o agrupaciones de fieles

y devotos que reúnen a los creyentes en torno a una advocación de

Cristo, de la Virgen o de un santo, un momento de la Pasión o una

reliquia, con fines piadosos, religiosos o asistenciales.

Las hay Sacramentales, de Gloria y de Penitencia, los Vasallos de Nuestra Señora de

la Regla de Tovar son una hermandad de Gloria Mariana que venera a

la Virgen patrona de Chipiona y Tovar: Nuestra Señora de Regla

     Con la ayuda y colaboración de autoridades del ministerio de cultura, algunos pobladores locales y amigos, ese primer año (1985) los vasallos acompañaron a la Virgen.

     Con motivo del encuentro realizado en 1985, uno de sus organizadores, el Sr, Julio Urrea tuvo la idea de crear un grupo o cuerpo de acompañamiento a la Virgen de regla, no existía hasta el momento ninguno.  Le acompañó en aquella idea el Sr. Valmore González quien según afirman quienes le conocieron era un experto en la lectura de lso caracoles y otras artes esotéricas, no podemos afirmarlo ni negarlo, pero tiene quizás musho sentido teniendo en cuenta la esencia de aquel cuerpo de acompañamiento.


     La intención era crear un cuerpo de devotos que acompañara a la Virgen en sus procesiones y actos devocionales,algo parecido a losdiablos de Yare, devotos y custodios del Espíritu Santo pero en este caso de la Virgen, con la semejanza de llevar máscaras, trajes coloridos y alpargatas, emulando, honrando y exponiendo tradiciones locales, pero tambiém a los indígenas locales que fueron llamados "LOS BAILADORES"muy probablemente por sus ritos y procesiones pre y post cosecha, todo en desuso a partir de la evangelización no por irrepeto ni por tratar de borrar la historia sino por un sincretismo o mezcla que muy inteligentremente hicieron monjes y frailes trayendo costumbres de los aborígenes y pobladores locales a su nueva creencia: LA CATÓLICA APOSTÓLICA ROMANA ITALIANA. 

     Los Vasallos de Nuestra Señora de la Regla son un cuerpo muy particular, primero que todo visten un traje fresco y colorido que consta de pantalón corto hasta las rodillas, una camisa de cuello alto y redondo con mangas largas, hechos en tela estampada de fondo blanco o color pastel con cintas de colores y cascabeles que simbolizan todos los matices de colores y sonidos de la naturaleza del cantón que es tierra fértil y agrícola, complementa la vestimenta una media—sobre capa que permite a los vasallos bailar simulando a las aves silvestres que siempre acompañan con su canto particular el Valle del Mocotíes, antiguo cantón de Nuestra Señora, una maraca, un instrumento originario de Venezuela utilizado por los indígenas con fines ceremoniales mucho antes de la llegada de los españoles, pero no en par como se usa en el llano venezolano y en agrupaciones musicales, sino una sola como se utilizaba en las tribus originarias con fines ceremoniales.


     El traje va acompañado de una máscara hecha en una concha “ceremonial” de tapara, un fruto autóctono de la zona, con pico adornos y pintado coloridamente como las aves silvestres, símbolo de sencillez, inocencia y pureza,

evocando aquellas máscaras de la peste de Dante Aligiheri que no eran otra cosa que una careta de pico largo que evitaba el contacto con las contaminaciones (una analogía: mantener intacta la fe) alejaban a su usuario de los malos olores y peligros. Esta mascara acabada en papel maché pintada por cada vasallo es utilizada como sombrero protector y se coloca sobre la cara al momento de despedirse de la Virgen después de su función principal, fiesta o solemnidad cuando el tambor retumba en el Santuario y sus hijos (vasallos) se van despidiendo arrodillándose y “maraqueando” con fuerza pasión y devoción ante la señora pidiendo su bendición de dos en dos.


    También se pueden apreciar una media o sobre capa que permite a sus hijos vasallos bailarle una especie de rito del pájaro un antiguo pasaje indígena que rinde culto a los dioses, en este caso a la Madre de Dios y a Jesucristo Rey, ciertamente un traje lleno de símbolos y colores.  Sus hijos parten cada ocho de Septiembre de la esquina llamada el puente, el cruce entre la avenida Bolívar y la calle Páez acompañados de sus caballeros que son los que escoltan y cargan la réplica de Nuestra Señora, bailando por todo el recorrido al son del tambor hasta su Santuario, donde entran escoltados por el simpecado (estandarte) y colocan a la Virgen bajo el atrio de la derecha donde se encuentra Jesús de la Misericordia y la réplica cargada por los Caballeros es llevada hasta la sacristía, porque la Virgen se encuentra en su altar ya decorada.